Con las premoniciones parte fundamental de la metaf�sica entramos en el mundo de lo oculto, porque podemos estar seguros que encierra muchas maravillas por descubrir. CH. RICHET.
Los arcanos mayores representan las causas y los menores los efectos, para que nos entendamos os dir� que los mayores son el loco, el mundo, el carro, etc. y los menores los cuatro palos de la baraja.
Los mayores son m�s espirituales, los menores los meteriales.
El Tarot existe en diferentes formas en todos los pueblos. El verdadero origen del Tarot es incierto, no est� claro el siglo, el m�s antiguo el X, pero en Europa entr� en el siglo XII, se dice que fueron los gitanos z�ngaros y pudiera ser desde la India o quiz�s desde ek naravilloso Egipto. En la Avenida de las Esfinges aparecen en las pir�mides, Luxor y Karnak, esculpidas en piedra 3000 a�os despu�s de su construcci�n unas extra�as figuras que bien pudieran ser la base del Tarot de hoy.
Lo curioso es lo poco que ha cambiado en el fondo a trav�s de los siglos.
Con certeza se sabe que aparece en China a principios del siglo XII y a finales del siglo XIV son muy conocidas en la corte francesa.
El origen de la palabra TAROT que viene de Torah, que en hebreo significa "la ley", para otros viene de vocablos latinos "rota" rueda y "crar" y lo m�s cercano y l�gico se deriva de las palabras egipcias "Tar", sendero y "ro" real y eso dice que sea un juego para encontrar el camino real aut�ntico.
Todas las mancias han sufrido una gran persecuci�n debido a la religi�n, que s�lo quiere sus propios adivinos con el nombre de profetas. La iglesia prohib�a los juegos de azar y ni que decir tiene, los juegos adivinatorios que no s�lo era pecado sino causa suficiente para acabar en la hoguera.
Bueno volvamos a hoy, es importante ser clara para comunicar al consultante el mensaje de las cartas.
No hay que temer el Tarot, nos ayuda y nos revela aquellas cosas que tengamos que saber en esos momentos. Todos tomamos decisiones a lo largo de la vida, podemos evitar cosas y decidir cuando unirnos a alguien, pero estas decisiones nos llevan en una direcci�n que podr� determinar nuestro destino. Es probable que el mundo llegue a la conclusi�n de que s�lo una parte del destino puede ser dominada con nuestra racionalidad. La otra parte consiste en precipitarnos hacia un destino no escogido y que no se puede cambiar.
